> ¿Cómo enseñar a tu hijo a cepillarse?

La higiene bucal debe de ser enseñada a los niños desde la más tierna infancia, incluso desde la época de bebé, para evitar que en edad adulta se puedan desarrollar enfermedades infecciosas, caries o perder dientes antes de lo deseado.

Pero, ¿cómo se puede enseñar a un niño a cepillarse los dientes?

1. Rutina: La rutina es fundamental para un niño, es la mejor forma de enseñarle cualquier concepto de la vida y la higiene bucal no debería de ser una excepción. Se trata de marcarle unas pautas repetidas y repetitivas, de manera que sepa en cada momento lo que hay que hacer y en qué momento hay que hacerlo.

Después de cada comida el niño debe de cepillarse los dientes, usar hilo dental y enjuagarse con un enjuague especial, sin excepción, sin saltarse cada comida. Si lo hacemos con el niño durante unas cuantas veces al final será él mismo el que nos lo pedirá o el que irá directamente a hacerlo.

2. Imitación: Los niños hacen lo que ven en sus mayores, y más concretamente en sus padres.  Por ello una de las formas más eficaces de educar a nuestros hijos en la higiene bucal es realizarla nosotros mismos.

Si el niño ve como su padre se levanta después de cada comida y se cepilla los dientes, se pasa el hilo dental y se enjuaga con el enjuague, al poco tiempo lo acabará haciendo él mismo, porque entenderá que es algo bueno.

3. No utilizar el miedo: En algunas ocasiones es muy tentador utilizar el miedo como método de amenaza y de coerción a nuestros hijos, pero eso es claramente un error, ya que con miedo no se educa.

El niño puede hacernos caso en algunas ocasiones basado en el miedo, pero acabará por no interiorizar la educación recibida y siempre la gestionará en función del miedo inicial, con lo que no resultará efectiva.

 

En definitiva, tres conceptos muy básicos que te ayudarán a educar a tu hijo en las bases de la higiene bucal: rutina, imitación y la no utilización del miedo. Hazlas tuyas y suyas, tu hijo te lo acabará agradeciendo al final.

 

No dejes que el prejuicio te impida lucir una sonrisa bonita y atrayente, aprovéchate de los avances tecnológicos de hoy en día y luce unos dientes esplendorosos y fantásticos, unos dientes sin roturas ni huecos, unos dientes que te abrirán las puertas que ahora se te cierran.

¿Por qué tenemos esas dudas ante las dentaduras postizas?

Porque tenemos la imagen de nuestros abuelos dejando las dentaduras postizas en un vaso de agua antes de irse a acostar y eso es algo que todavía no hemos podido superar mentalmente.

Sin embargo, mucho han cambiado los tiempos desde esa imagen. Hoy en día las dentaduras postizas son algo natural, con una fijación casi perfecta y que apenas notarás tras un pequeño período de adaptación.

¿Espero a utilizar una dentadura postiza total?

No tienes porqué aguardar a que toda tu dentadura esté deteriorada. Hoy en día se realizan auténticas obras de arte en lo que a dentaduras postizas se refiere, desde un solo diente a la totalidad, pasando por pequeños grupos.

Puedes colocarte láminas sobre dientes con pequeñas roturas o cubrir el hueco que te ha dejado un diente que se haya caído prematuramente, todo con un acabado realmente excepcional.

¿Es caro?

Como todo en la vida el precio de las cosas es siempre relativo. Pon en una balanza el complejo que te genera la dentadura que te ha tocado sufrir, ya sea por razones naturales o por tu propia falta de higiene bucal, y el dinero que te puede suponer eliminar ese complejo.

¿Qué pesa más?

Espero que no tengas ninguna duda. Una dentadura bonita te permite relacionarte con los demás con confianza, sabiendo que no se están fijando en tu dentadura, porque no hay nada en lo que fijarse.

Si tienes algún problema en la dentadura siempre tendrás la sensación de que están mirando precisamente ahí, sin escuchar lo que estás diciendo y eso te provoca un complejo que es muy difícil de superar.

Así que no lo dudes, el dinero hay que utilizarlo para las cosas que realmente merecen la pena, y tu propia salud e imagen es una de ellas.

 

El cuidado oral personal meticuloso es esencial en el mantenimiento de los implantes dentales.

La placa y el cálculo se acumulan más rápido, en cantidades mayores y se adhieren con más facilidad al aditamento protésico del implante que a los dientes naturales.

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Los estudios epidemiológicos de las enfermedades siempre han sido y serán importantes e indispensables instrumentos para realizar el necesario control de las fluctuaciones de la salud global.

Mediante sondeos de población y estudios epidemiológicos podemos controlar y establecer parámetros para anticiparnos a las diferentes patologías globales, asimismo, poder destinar a su prevención los recursos económicos y personales necesarios para poder tratarlas.

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La verdad es que es difícil mantenerse firme al respecto por la batería infinita de anuncios, consejos y demás insinuaciones supuestamente profesionales que insisten en el hecho de que el cepillo eléctrico es mucho mejor que el manual, pero yo aguanto y aguantaré con mi cepillo manual.

Desde mi punto de vista el cepillo eléctrico solo aporta una ventaja al cepillo manual y es la supuesta comodidad, ya que hay que hacer la mitad de esfuerzo a la hora del cepillado, pero nada más.

No hay ningún estudio clínico ni profesional que pueda asegurar que tras un cepillado eléctrico la higiene bucal pueda ser mejor que tras un cepillado manual,  y mira que hay intereses que intentan demostrarlo.

Entonces, ¿por qué se dice que el cepillado eléctrico es mejor?

  1. Como gira constantemente las cerdas tienen, en principio, mayor capacidad para llegar a todas las cavidades.
  2. La programación de algunos cepillos eléctricos garantizan que el cepillado se realiza durante el tiempo necesario, y nunca menos.
  3. Al no tener que realizar tanto esfuerzo para realizar el cepillado las cerdas duran algo más de tiempo.

Sin embargo, ¿se pueden conseguir estos mismos resultados con un cepillado normal?

Por supuesto que sí, de hecho la higiene bucal sólo depende en parte del cepillado ya que también debe de venir acompañado de la utilización de hilo dental y de enjuague para garantizar así la eliminación de todo tipo de bacterias causantes de posibles posteriores infecciones.

Es decir, que el hecho de utilizar un cepillo normal o un cepillo eléctrico no determina la mayor o menor calidad de la higiene bucal, sino que se trata más bien de una elección personal y en función de la comodidad de la persona que está lo está utilizando.

Yo me quedo entonces con mi cepillo manual, que puedo controlar a mi antojo, y sigo utilizando el hilo dental y el enjuague enriquecido con flúor que me garantiza una mayor protección de mi esmalte dental y ante las bacterias.

Así que no dejes que te vendan motos y elije el cepillo que tú prefieras, sin basarte en supuestas conveniencias ni opiniones médicas.

Muchas veces cuando nos cepillamos los dientes, tenemos la sensación de dolor, y posteriormente tenemos los dientes más sensibles. La hipersensibilidad dental asociada a la abrasión producida por el cepillado dental tiene numerosos factores que van desde la rigidez de los filamentos del cepillo dental y la redondez de la punta, hasta la fuerza, duración y frecuencia del cepillado, que se consideran factores a tomar en cuenta al momento de estudiar el tipo de lesión que tienen los dientes.

Cuando se realiza un cepillado incorrecto antes o inmediatamente después de comer o beber productos ácidos, la sensibilidad dentaria puede ser acelerada por la acción mecánica del cepillado con dentífrico sobre las superficies expuestas que han quedado reblandecidas. Incluso el contacto mínimo de un cepillo dental con la superficie dentaria puede generar un dolor intenso, situación que no solo es incómoda, sino que hace que no podamos cepillar los dientes de forma adecuada.

El cepillado  sobre una dentina expuesta puede generar una apertura de túbulos dentinarios, además de mantener y desencadenar la hipersensibilidad en esta zona. A su vez, también puede producir la formación de una cavidad que al profundizarse aumenta el diámetro de los túbulos del diente, favoreciendo el incremento de sensibilidad.

Se estima que una de cada cuatro personas adultas padece de hipersensibilidad dental, sobretodo esta afecta a pacientes de entre 25 y 45 años. Existen, no obstante, determinados grupos de mayor riesgo: personas que cepillan vigorosamente sus dientes, pacientes con recesión gingival, aquellos sometidos a tratamiento periodontal, bulímicos, personas con xerostomía, pacientes con maloclusiones severas que provocan problemas periodontales o exposiciones anormales de los cuellos de los dientes. Hay diversos factores que predisponen a la hipersensibilidad, entre ellos se encuentran las fracturas y microfracturas dentales, que dejan expuestos a los tubulillos dentinarios, pequeñísimos conductos que constituyen la estructura de los dientes, encargados de llevar las sensaciones a los dientes.

Si padece hipersensibilidad no lo dude y venga a nuestras clínicas dentales, identificaremos el problema y le daremos una solución. La primera visita es gratuita.

Como todos sabemos, no todos los dientes se pueden retirar de una pieza. A veces, el diente está tan deteriorado o roto que el dentista no tiene superficie que resista o incluso no tiene suficiente superficie para coger con fuerza la pieza para poder extraerla. En casos como este, el dentista tendrá que realizar otro proceso para extraer el diente, por lo que hablamos en estos casos de extracciones dentales complicadas.

Por lo general la extracción de estas piezas consiste en alcanzar el diente por debajo de la línea de las encías, ya que no será capaz de utilizar el método estándar de tracción y balanceo. Estos tipos de extracciones implican que el dentista haga una incisión en la encía alrededor del diente, con el objetivo de exponer el hueso y tener suficiente superficie de agarre entonces. Una vez expuesto el hueso, el dentista ya puede agarrar y retirarlo utilizando el método de tracción normal. en algunos casos, sin embargo, el diente se incrusta en el hueso de una forma muy fuerte, lo que significa que el dentista será incapaz de tirar del diente.

Con los dientes que están incrustados en el hueso, el dentista tiene que utilizar un taladro para llegar al diente. Esto es conocido como cortar el diente, y pasa a ser muy común con los dientes retenidos o también pasa con los dientes que están gravemente deteriorados y de esta forma se pueden retirar ocasionando menos molestias al paciente.

Una vez que el dentista haya quitado el diente, en el caso de que haya tenido que tocar la encía, simplemente hay que cerrar con algunos puntos y la encía curará pronto. El paciente simplemente tiene que cuidar la herida según las indicaciones del dentista y en poco tiempo la herida estará cerrada..

Hay que tener presente que las extracciones dentales son muy comunes y ocurren casi cada día en la consulta del dentista. También es importante saber que cuando extraemos un diente, ya sea directamente y sin problemas, o bien sea extrayendo el diente mediante un corte en la encia o cortándolo, se requiere tiempo para curar. Mientras que el paciente tome precauciones para cuidado de su sitio de la extracción, evitará las trampas más comunes, tales como alveolitis y otros percances.

A pesar de que la extracción dental puede provocar alguna sensación de malestar después de que pase la anestesia local, esta sensación es temporal y pasará rápidamente. Por supuesto el paciente se sentirá mucho mejor una vez que ha extraído el diente o los dientes, por lo que bien sea de una forma u otra, bien sea complicado o no, a nivel de dolor para el paciente no hay una gran diferencia, y una vez retirada la pieza el problema quedará resuelto.

Las complicaciones tardías después de cargar los implantes están asociadas con la periimplantitis. La periimplantitis la podemos definir como la pérdida progresiva del hueso alrededor del implante dental, cuando éste excede los límites de tolerancia de la reabsorción, especialmente después de la osteointegración.

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¿Qué cosa serán los dentistas que casi todos les tenemos miedo? ¿Por qué será? Sin duda tiene que ver con la imagen que se nos ha quedado grabada de los dentistas de hace años en películas o documentales.

Estamos acostumbrados a ver extracciones sin ningún tipo de calmante y sangre saliendo a borbotones, imágenes, sin duda, que nada tienen que ver con los dentistas hoy en día. ¡Pierde el miedo a acudir al dentista! Yo ya lo perdí hace años y soy más feliz, ¡al menos mi salud bucal ha mejorado!

¿Por qué los dentistas ya no hacen daño?

Fundamentalmente gracias a los avances en las técnicas anestésicas, lo cual ha permitido que todos los tratamientos que se realizan en la consulta de un dentista se puedan realizar de manera indolora.

Recuerda que el miedo es un estado mental y que la mejor forma de superar cualquier miedo es enfrentarse a él.

Si acudes al dentista, realizas cualquier tipo de operación, un empaste, por ejemplo, y compruebas por ti mismo que no hay dolor conseguirás superar el estado mental que te colapsa cada vez que oyes la palabra dentista.

Además, a poco que hagas una reflexión medianamente honesta comprenderás que es mejor acudir al dentista, aunque ello te suponga un esfuerzo, que sufrir el dolor permanente de una caries extendida o una infección.

¿Cómo puedo evitar tener que ir al dentista?

Ya te digo yo que va a ser imposible, ir al dentista debería de ser una rutina que todos deberíamos de tener asociada a nuestro día a día. Sin embargo, si tu empeño es acudir lo menos posible tienes la solución en la palma de tu mano.

Basta con que mejores la calidad de tu higiene bucal. Cepíllate después de cada comida, utiliza hilo y enjuagues bucales, deja de fumar, si lo haces, y mastica chicle sin azúcar si algún día no te puedes cepillar.

Pero créeme, al final necesitarás ir al dentista por una u otra razón, así que no te dejes vencer por un miedo irracional y afronta la vida con energía positiva, la energía que te da el saber que eres tú quien controla tus miedos.

Pues parece que sí a juzgar por los nuevos avances que se han venido produciendo en los últimos años y que ya superan a la ortodoncia lingual, alambres por la parte interior del diente, para conseguir una imagen totalmente transparente.

¿Cómo se consigue esta imagen transparente?

Pues para que te hagas una idea se trata de revestir cada diente de una férula, sí como la que te ponen cuando te haces un esguince, pues algo parecido pero totalmente transparente.

Tú sabes que lo tienes, tu dentista lo sabe, tu familia también lo sabe, pero nadie más, y nadie más se dará cuenta, y además de verdad. Para que alguien pueda llegar a descubrir la ortodoncia tendrá que estar mirándote fijamente a los dientes, así que puedes llevarla con tranquilidad.

¿Y si tienes un evento al que no deberías de llevar una ortodoncia?

Sin problema. Otra de las grandes ventajas de la ortodoncia invisalign, que así se llama, es que es extraíble. En tu propia casa, delante del espejo del baño te la puedes quitar si necesitas dar una imagen determinada, no tanto porque la vayan a ver o no, que seguro que no, sino para que tú puedas disfrutar de una mayor seguridad.

¿Y cuánto cuesta?

Ese es el mayor problema, su elevado precio. Si ya de por sí las ortodoncias son generalmente caras la ortodoncia invisible lo es más aún. Piensa que te tienen que hacer la férula a medida para cada uno de tus dientes y ésta tiene que ser de material imposible.

Lo normal es que este tipo de ortodoncias ronden los 4.000-5.000 euros, alrededor del doble que las ortodoncias normales, así que es una cuestión que tienes que valorar muy bien.

¿Realmente merece la pena?

Pues ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Depende de ti, de tu capacidad adquisitiva y del trabajo que desempeñes. Si lo piensas bien una ortodoncia siempre es algo temporal, un año de media, dos en casos extremos, por lo que puede que no sea tan necesario gastarse más dinero en conseguir que sea invisible, ¿o sí?