> ¿Cómo protegerse ante los efectos de la menopausia en la salud bucal?

Las mujeres pasan por alteraciones hormonales constantes a lo largo de su vida como consecuencia de su capacidad para engendrar hijos, unas alteraciones que culminan con la menopausia, el momento en el que empiezan a perder esta capacidad, y con ello su nivel de estrógenos se ve reducido de manera drástica.clinica dental barcelona

Con esta reducción de estrógenos todo el organismo se ve afectado de una manera u otra, ya que el cuerpo humano está altamente interconectado y cualquier situación que pueda afectar a una parte en concreto del mismo acaba por generar cambios en el resto.

Así, durante la menopausia es habitual encontrarse con que la salud bucal de las mujeres empeora de manera importante, con un mayor riesgo a padecer caries de raíz, la más peligrosa para el mantenimiento de la pieza dental, así como una mayor sensación desagradable en la boca, por el incremento en la sensibilidad de las encías.

Por ello es importante que las mujeres que comienzan a enfrentarse al estado de menopausia empiecen a extremar el cuidado de su higiene bucal porque es, en definitiva, la única manera que tienen para poder paliar los efectos de la misma.

Así, los especialistas hacen las siguientes recomendaciones:

  1. Incrementar las visitas al dentista: Aunque siempre es recomendable acudir al dentista de manera habitual, al menos una vez al año, cuando llegan los primeros efectos de la menopausia es conveniente incrementar estas visitas, porque los problemas que pueden aparecer se multiplican de manera exponencial y es necesario que un especialista los pueda detectar, si fuera el caso, a la mayor brevedad posible.
  2. Cepillado: Durante la menopausia la mujer debe de extremar su higiene bucal, con un cepillado riguroso después de cada comida, sin saltarse ninguna.
  3. Hilo dental: Normalmente durante esta etapa se produce un incremento en la sensibilidad de las encías, por lo que pude ser recomendable utilizar un cepillo interproximal en lugar del hilo. Aunque eso sí, lo que es totalmente necesario es repasar el cepillado de manera que no se deje ningún resto ni de comida ni de bacterias entre los dientes.
  4. Enjuague bucal: Un enjuague bucal debidamente enriquecido ayuda a eliminar cualquier tipo de resto que se haya podido quedar a la vez que refuerza el esmalte dental con su protección adicional.

En definitiva, una mujer que se acerca o que se encuentra de lleno en la menopausia debe de empezar a extremar el cuidado de su higiene bucal para tratar de paliar, en la medida de lo posible, los efectos que ésta genera.

El enjuague de flúor es una acción cotidiana para muchas personas en el proceso de higiene bucal, incluso recomendable para eliminar los restos de placa bacteriana. Sin embargo, alguna vez habrá sido advertido de que el flúor no debe ser ingerido, y en caso contrario debe visitar el dentista rápidamente si se percibe algún percance en la salud de la persona. A pesar de las precauciones, tampoco es cierto que se haya demostrado evidencias científicas de una influencia clara de la ingesta de flúor sobre el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, de cáncer o inmunodeficiencia aguda, entre otras.ingerir el fluor clinica dental

La razón principal es que el flúor, como todas las sustancias, tiene un elemento de toxicidad. En otras palabras, la ingestión de una cantidad de flúor concentrada puede provocar una intoxicación aguda o enfermedades crónicas como la fluorurosis dental y esquelética. En este sentido, existen dos tipos de toxicidad, la aguda y la crónica. No obstante, no debe preocuparse por esto, ya que sólo la ingestión de altas cantidades puede causar una intoxicación, aunque es necesario saberlo para prevenirlo.

La toxicidad aguda se refiere a una ingestión de flúor de alta concentración en un espacio temporal corto. Para que en este caso se produzca una intoxicación, los investigadores Bayless y Tinanoff proponen que la dosis tóxica debe ser de aproximadamente cinco miligramos por cinco quilogramos de peso del individuo que ingesta esta sustancia (esto es, 5 mg/kg).

Además, según la dosis de flúor ingerida el tratamiento deberá ser uno u otro. Por ejemplo, una ingestión inferior a los 5 mg/kg debe ser contrarrestada con la ingestión de calcio y la observación durante unas horas. Sin embargo, una ingestión superior a esta cantidad requiere hospitalizar el paciente, vaciarle el estómago mediante el vómito y tomar igualmente calcio. En el caso de superar los 15 mg/mg, el paciente debe ser tratado en un centro hospitalario con celeridad, controlando el ritmo cardíaco y la posibilidad de shock mientras se administra calcio y se mantiene el flujo urinario.

Por otra parte, la toxicidad crónica se da cuando se ingesta cantidades de flúor regularmente durante períodos largos de tiempo. Por ejemplo, en diez años puede causar una fluorurosis esquelética. Esta enfermedad se desarrolla cuando el flúor se incorpora en plasma y fluidos tisulares a un hueso, debilitando gradualmente la solidez de la estructura ósea y sus tejidos.

Otra patología crónica que se puede desarrollar es la fluorurosis dental, que altera la formación del esmalte. Los efectos de esta enfermedad pueden apreciarse si los dientes presentan un color pardo, y el uso de un microscopio revela la porosidad del esmalte. Asimismo, provoca el desgaste y fractura del esmalte, requiriendo un tratamiento de blanqueamiento dental regular y protésico para proteger la estética.

Las clínicas dentales Propdental le recomiendan cierto cuidado respeto a la usabilidad del flúor, ya que nunca debe ingerirse y en caso contrario debe visitarse rápidamente al dentista o médico de cabecera. Cabe mencionar especialmente la prevención con los niños, que inconscientemente pueden beber el flúor, causándoles graves problemas de salud. A pesar de todo, el enjuague de flúor es altamente recomendable en su hábito de higiene bucal.

El hilo dental es el gran olvidado de la higiene bucal en términos generales, ya que apenas una pequeña parte de la población lo utiliza, a pesar de que se trata de un elemento fundamental si se quiere mantener una higiene bucal adecuada.hilo dental clinica dental

Todos los expertos en odontología reclaman la utilización del hilo dental junto al cepillado, después de cada cepillado, de una manera ideal, aunque si no se pudiera al menos se exige utilizar hilo dental al menos una vez al día, justo antes de acostarse.

Y es que el hilo dental es fundamental para conseguir eliminar los restos de comida que se acumulan en los espacios entre los dientes, a los que el cepillado normal no puede llegar porque el cepillo es demasiado grande.

Hay que tener en cuenta que estos restos de comida acumulados entre los dientes son el principal origen de la placa bacteriana, que provoca la caries, en un primer instante, y que puede desembocar en infecciones de varios tipos, como la gingivitis o la periodontitis.

Por ese motivo no se puede pensar en tener una higiene bucal adecuada si no se utiliza hilo dental para esos espacios interdentales.

¿Y si el espacio entre los dientes es demasiado grande?

Para esos casos se puede utilizar un cepillo especial que se llama cepillo interproximal que hace las veces del hilo dental aunque sin dañar las encías.

Si el espacio entre los dientes es excesivo el hilo dental acabaría haciendo daño a las encías, ya que habría demasiado espacio para cubrir por el hilo. Por ese motivo se necesita de estos cepillos especiales que son más pequeños que los cepillos normales, y generalmente con forma redondeada en el cabezal.

En definitiva, no hay que buscar ninguna excusa para no utilizar hilo dental, es una cuestión de apenas unos segundos y la higiene de nuestra boca lo agradecerá, ya que conseguiremos mantener controlada la formación de placa bacteriana y con ello nos estaremos protegiendo en el medio-largo plazo de padecer infecciones varias.

Nadie como nosotros puede conocer nuestro organismo por lo que tenemos la responsabilidad de comprobar que todo está correcto y que no padecemos ninguna enfermedad que todavía no hemos detectado.autoexplocacion boca clinica dental

Especialmente en la boca, ya que muchas infecciones bucales pueden empezar a aparecer sin que ni siquiera sintamos ningún dolor, y puede que tardemos demasiado en acudir al dentista, pudiendo provocar que el tratamiento posterior sea mucho más complejo  e invasivo.

Por ello, los especialistas recomiendan realizar una autoexploración de la boca con cierta periodicidad, por ejemplo una vez por semana, de manera que podamos detectar si algo está yendo mal en su interior.

¿Cómo realizamos la autoexploración?

  1. Labios y encías: Se trata de una inspección visual de manera que comprobemos que tanto unos como otras tienen el color habitual, con una tonalidad rosada. Es importante comprobar también los frenillos de los labios, porque a veces las enfermedades empiezan a aparecer ahí.
  2. Los carrillos: Comprobamos la cara interna de las mucosas, mirando bien la parte interna de los dientes inferiores. Este tipo de exploración se hace mejor con un pequeño espejo, similar al que usan los dentistas para poder ver con la precisión necesaria.
  3. La lengua: Importante comprobar que no tiene una película blanquecina, generadora del mal olor. Esta película debería de limpiarse de manera adecuada durante la higiene bucal diaria. También tenemos que comprobar que no tenemos úlceras o aftas. Si encontráramos alguna habrá que comprobar que no están duras y que desaparecen por sí solas en un par de semanas.
  4. Suelo de la boca: La zona en la que descansa la lengua.

En definitiva, se trata de realizar un análisis de la boca en detalle para acudir al dentista en cuanto notemos algo que escapa a la normalidad, consiguiendo así que en todo caso será tratado en una fase inicial, consiguiendo que se pueda resolver con un tratamiento menos invasivo.

Independientemente de ello, no hay que olvidar que hay que acudir al dentista con cierta periodicidad, una vez al año sería lo ideal, con el objetivo de completar la inspección rutinaria de nuestra boca y asegurarnos de que todo siga yendo de manera correcta.

Aunque la odontología estética ha evolucionado a gran velocidad en los últimos años, lo cierto es que siempre es mejor tener un diente natural que cualquier tipo de sustitutivo por muy logrado que éste sea. Por ello parece interesante indagar las mejores formas de conseguir mantener las piezas dentales lo más sanas posibles, de manera que duren para toda la vida y no necesitemos ningún tipo de prótesis. Read more…

¿Sabías que es posible proteger tus dientes de la caries de una manera sencilla y eficaz más allá de la higiene bucal? Pues sí, se trata de los selladores dentales que te ayudarán a que tus dientes no tengan caries.

fisuras dentales clinica dental

¿Qué son los selladores dentales exactamente?

No son más que finas películas de plástico que se colocan en la parte superior de las piezas dentales, donde se produce la mordida para evitar que se puedan ver afectadas por la aparición de caries.

Los selladores dentales generalmente se colocan en los dientes de la parte posterior de la boca, lo que serían los molares y los premolares, que son los que más superficie tienen para la aparición de caries, por la dificultad que tienen para recibir una higiene bucal más rigurosa, como consecuencia de la gran cantidad de ranuras y cavidades que acumulan.

Se trata de un remedio preventivo muy eficaz para la aparición de caries, ya que según todos los estudios tienen un éxito del 100% a la hora de evitar la aparición de caries en dientes sanos, incluso en la protección de dientes que han sido previamente infectados por una caries.

¿Por qué se aplican más en niños?

Es cierto que los selladores dentales suelen aplicarse más en pacientes infantiles que adultos, aunque cualquier persona puede recibir este tratamiento y asegurarse así de que no está en peligro de que le aparezca una caries.

Sin embargo, se suelen aplicar más en niños y, concretamente, al poco de brotar los primeros dientes permanentes ya que este es el momento cuando más débiles son ante posibles caries.

¿Cómo se aplican los selladores dentales?

En un primer momento hay que limpiar la superficie del diente sobre la que se va a colocar el sellador para garantizar así la máxima adherencia del mismo. Posteriormente se aplica un gel especial que beneficia la adherencia para acabar aplicando el sellador líquido que acaba por endurecerse.

Así de esta manera tan sencilla se consigue una protección plena ante las caries durante un período de unos 5-10 años, momento en el que habría que volver a repetir el tratamiento si se quiere seguir manteniendo los dientes sellados.

La importancia de los padres en todos los elementos relacionados con el desarrollo general de sus hijos es fundamental y más en lo que se refiere a la salud oral, ya que unos padres que sepan de su importancia y se lo sepan transmitir a sus hijos conseguirán unos hijos con bocas sanas.salud bucal niños clinica dental

Según todos los expertos, los padres deben de incidir en dos aspectos fundamentales para conseguir que sus hijos aprendan a llevar una higiene bucal adecuada durante toda su vida, revertiendo posteriormente en una salud oral perfecta:

  1. Creando el hábito: Desde edad muy temprana, desde los 3-4 meses, hay que empezar limpiando la boca a los bebés. Aunque no tengan dientes hay que pasar una gasa húmeda por sus encías para eliminar cualquier tipo de desperdicio que se haya podido acumular. El bebé sentirá un agradable masaje y empezará a percibir de manera inconsciente que la boca también se limpia.
  2. Imitación: Los niños actúan casi siempre por imitación, por lo que es necesario que los padres lleven ellos mismos una higiene bucal adecuada, cepillándose después de cada comida, utilizando hilo dental y enjuagues bucales. De esa forma para el niño no será ningún esfuerzo y no lo verá como una obligación sino como algo natural.

Recientemente se publicó un estudio de una universidad británica que ponía de manifiesto como los niños de padres que se preocupaban por los aspectos de la higiene bucal tenían, a su vez, una boca mucho más sana que los padres que no tenían ninguna preocupación al respecto.

Una preocupación que también tiene mucho que ver con el hecho de llevar a nuestros hijos al dentista con una frecuencia periódica y sin ningún trauma.

Si acostumbramos a nuestros hijos a ir al dentista lo verán como algo natural, sin embargo, si solo les llevamos cuando hay un problema o cuando sienten dolor, ellos lo asociarán con este estado de ánimo y no tendrán reticencias a ir.

En definitiva, las acciones de los padres marcan el comportamiento de los hijos en todos los aspectos vitales, y la higiene bucal no iba a ser una excepción.

Podríamos estar horas y horas hablando sobre la mejor forma de curar una caries, sobre la mejor manera de conseguir evitar que la caries se propague o tratando de encontrar el mejor dentista para tratar nuestra caries, pero, en el fondo estaríamos poniendo parches a algo que podríamos haber solucionado mucho antes.

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